Si hay pereza que no se note. Si no tienes pensado cambiar de escenario al menos permítete recategorizar las virtudes del cuadrilátero. Empieza por reubicar la cabecera y gana todo lo posible en oblicuidad… entre otras cosas, cambiar de horizonte mejorará tus sueños.
Maquíllate mascarita, que dos ojos bien delineados valen más que mil espiando… con la nariz empolvada y la boquita pintada podrás hacer la diferencia. Mañana al despertar, con seguridad, las sábanas estarán manchadas y necesitarán reposición. Puede ser que hagas caso omiso sobre el asunto, pero aun así habrá una modificación de carácter, pasado un tiempo tendrás que afrontar la superposición de huellas del permanecer, una tarea para nada sencilla.
Dicen que la dificultad, casi siempre, termina eyectando al patrocinador de su lugar invariable, esta excusa perfecta para el remoloneo va de yapa.
Sin culpa, las charlas con la almohada mejorarán notablemente. Enhorabuena!